La tierra nueva y espaciosa
Dios se autoproclama como el "Shaddai", que entre otras cosas quiere decir el Dios más que suficiente, en otras palabras Él es el Dios de la abundancia, para Él todo es posible, el Salmo 35 nos cuenta que el Padre se deleita en el bienestar de sus siervos, sin embargo no conocemos que Dios es también es nuestro Padre, increíble pero cierto, somos como niños a su cuidado, sólo basta confiar en que Él no nos defraudará. La abundancia de Dios se materializa en la provisión.
El desierto es la tierra de justo lo suficiente, no es un sitio cómodo, quién vive contento con apenas lo necesario, la escasez no es de Dios; proclamar con nuestra boca que ninguna circunstancia incómoda será permanente es generar conciencia de que Dios es nuestro Padre, Dios nos puede prosperar más allá de lo predecible, creyendo esto, salimos de la mentalidad de lo suficiente a conocer la medida de la abundancia.
La fe, nos da la conciencia de que Dios nos dará lo mejor, la sobreabundancia trasciende lo material, es la bendición de la paz y el beneficio incomparable, la posibilidad de una nueva mentalidad, de una nueva visión de futuro, de un rechazo a la escasez, la sobreabundancia es sinónino de la tierra nueva y espaciosa que es herencia para todos los hijos de Dios. En la tierra espaciosa, vive la gracia abundante, se desbordan los suministros y es tierra buena y con oportunidades, allí se produce la leche y la miel, podemos contar con buena salud, descanso en la noche, nuevas, eficientes e influyentes relaciones interpersonales.
Pero a través de nuestro devenir hemos aprendido un falso sentido de humildad, cargamos un aprendizaje religioso que exalta la pobreza, pero la vida es al contrario como lo cuenta Deuteronomio 28, si guardamos y ponemos en obra los mandamientos, viviremos en la tierra espaciosa, algunos pensaran que condición tan difícil, pero sin duda los mandamientos de Dios no son más que la materialización de su misericordia para protegernos y evitarnos muchos sufrimientos. Por donde lo miremos, el mejor negocio para el ser humano, es simplemente creer en que Dios nos puso todo fácil para que sobreabundemos en toda obra, el es fiel con los que en Él creen y le creen.
El desierto es la tierra de justo lo suficiente, no es un sitio cómodo, quién vive contento con apenas lo necesario, la escasez no es de Dios; proclamar con nuestra boca que ninguna circunstancia incómoda será permanente es generar conciencia de que Dios es nuestro Padre, Dios nos puede prosperar más allá de lo predecible, creyendo esto, salimos de la mentalidad de lo suficiente a conocer la medida de la abundancia.
La fe, nos da la conciencia de que Dios nos dará lo mejor, la sobreabundancia trasciende lo material, es la bendición de la paz y el beneficio incomparable, la posibilidad de una nueva mentalidad, de una nueva visión de futuro, de un rechazo a la escasez, la sobreabundancia es sinónino de la tierra nueva y espaciosa que es herencia para todos los hijos de Dios. En la tierra espaciosa, vive la gracia abundante, se desbordan los suministros y es tierra buena y con oportunidades, allí se produce la leche y la miel, podemos contar con buena salud, descanso en la noche, nuevas, eficientes e influyentes relaciones interpersonales.
Pero a través de nuestro devenir hemos aprendido un falso sentido de humildad, cargamos un aprendizaje religioso que exalta la pobreza, pero la vida es al contrario como lo cuenta Deuteronomio 28, si guardamos y ponemos en obra los mandamientos, viviremos en la tierra espaciosa, algunos pensaran que condición tan difícil, pero sin duda los mandamientos de Dios no son más que la materialización de su misericordia para protegernos y evitarnos muchos sufrimientos. Por donde lo miremos, el mejor negocio para el ser humano, es simplemente creer en que Dios nos puso todo fácil para que sobreabundemos en toda obra, el es fiel con los que en Él creen y le creen.
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