Sufrir para cumplir


Lamentablemente las llegadas tarde ocasionan eventos desafortunados. En primer lugar el desarrollo del hombre socialmente depende de las percepciones positivas o negativas que él genere en los otros. Llegando tarde se despiertan sensaciones de acuso o rechazo primeramente al hecho y si se vuelve cotidiano este señalamiento condena a la persona. Generar un cambio de percepción, sólo se da a través de la práctica de una serie de hechos positivos -llegar anticipadamente- que permitan en el tiempo vislumbrar un cambio de actitud en el que ha sido catalogado como incumplido.

En segundo lugar aparecen las pérdidas económicas como causa de las llegadas tarde, casi siempre toca echar mano al bolsillo para comprar el perdón que limpia el pecado de ser un retrasado, verbigracia no tomar un vuelo: son absurdas las penalidades que se cobran por cambiar de horario o por hacer una reservación nueva (que abuso), pero finalmente el incumplido debe pagar por su demora.

La solución es: convencerse de que esta muy mal llegar tarde, pero que está recontramal… segundo ser esclavo de la agenda y por consiguiente del reloj, calcular todos los movimientos del día y medir las acciones versus el tiempo. Finalmente para solucionar el cadejo de llegar tarde siempre uno debe asumir una posición o percepción pesimista de lo que pueda suceder mientras me traslado de un lugar a otro, se debe pensar que siempre habrá tráfico pesado, un imprudente en el camino, o un imprevisto de última hora y si se es posible imaginarse cosas aún peores, de esta manera se autosugestionará tanto que sufrirá y como la mayoría no somos masoquistas, saldremos temprano a cumplir nuestras citas.

Escrito en Cali – Valle - Colombia

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