La imaginación al servicio de la acción
A la vida hay que pedirle lo imposible. El sinsentido de las cosas materiales nos ha llevado a parametrizar nuestras acciones y decisiones, la primera imagen del mundo exterior no la hacemos sin la intervención creadora del hombre, a medida que pasan los días los seres humanos adoptamos posiciones y generamos necesidades por fuera de las básicas humanas, los deseos y las intenciones hacen parte de la formación de nuestro perfil, aquel que nos ira forjando la manera como vemos el mundo. La vida en sociedad tiene un poder tan irracional que nos obliga creer en ella como mecanismo de autodefensa y protección, sin pensar que dentro de ella misma somos influenciados por imágenes borrosas, deformadas, descoloridas que no tienen valor.
La vida es como una película, en donde se conjugan categorías dramáticas y estéticas, las primeras hacen parte de la interrelación social y en la ase forman y gestan los sueños. El drama es el tejido social o exterior, las emociones, interrelaciones humanas, nos forman y desconfiguran la mirada virginal del origen con hábitos, costumbres y prejuicios que nos vuelven hombres capaces para funcionar en la sociedad. La familia, los amigos, lo mediático, la escuela, se encargan de dibujar nuestro carácter. En esta perspectiva la vida se nos muestra como la realización en el tiempo, es un fenómeno natural que nos aleja de nuestro origen espiritual, es una obsesión realista por ver el mundo desde la óptica material, paradójicamente, esta visión ha traído desencuentros internos una confrontación entre del deber ser material y mi esencia como ser vivo.
En la categoría estética de la película, se ubican los sueños, las emociones, el espíritu, esa zona que esta subestimada y desconocida pero es allí es donde está el verdadero sentido de la búsqueda, funcionamos como profetas de nuestra propia existencia, buscando con nuestra fuerza quebrar las etapas impuestas por el drama donde lo material parece infranqueable, pero es la única forma de llegar a la cumbre, superando lo que parece irreductible. La imaginación identifica la vida con una representación integra y total de nueva realidad, proceso que es inventado cada día, en donde la imaginación mueve a la acción. A pesar de que no consigamos lo que buscamos, si somos nuestro gerentes, podamos al final de nuestros días quedar satisfechos con lo alcanzado. Será por tanto, trastocar al menos desde el punto de vista psicológico el orden concreto de la causalidad, si colocáramos los descubrimientos de nuestra imaginación al servicio de la acción.
Escrito en Silvia, Cauca, Colombia


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